"Espacio para el debate, la reflexión y el aprendizaje de las competencias claves en Educación Primaria y Educación Secundaria". José Manuel Maestre. Premio Nacional Promoción Educativa 2015.

Terminamos esta serie de desarrollo de una rúbrica con el desglose de los propios elementos de la rúbrica. No obstante, el objetivo de esta entrada no es que conozcáis los propios elementos, sino como también la terminología que estamos utilizando se puede solapar.

Para desarrollar bien una rúbrica, hemos visto en la Parte I ¿Cómo hacer bien una rúbrica? (Parte I). Como una rúbrica comienza siendo una “escala de valoración”. Es decir, en la escala de los ordinales se colocan los estándares de evaluación y se los gradúa generalmente en una escala del 1 al 4. Es importante, remarcar que la escala de valoración es el primer paso para hacer una buena rúbrica, y por lo general las escalas de evaluación es lo que todos y desde hace muchísimo tiempo hemos estado haciendo como maestros. Es decir, se cogían los contenidos u objetivos y se les daba una calificación (cuantitativa o cualitativa).

Un paso previo, era entender que también están las listas de cotejo: SÍ o NO. Estas listas de cotejo, son las rúbricas más sencillas ya que muestra si una capacidad se da o no se da. No obstante, desde mi punto de vista, las listas de cotejo tienen el inconveniente que para evaluar por competencias el elemento “NO”, no es muy indicado, ya que las competencias siempre están presentes en el desarrollo humano, pudiendo a veces necesitar más tiempo para su visualización. Así, el componente “NO”, es mejor sustituirlo por “EN PROGRESO”.

Finalmente, en la Parte II del desarrollo de una rúbrica, indicaba la importancia de agrupar los estándares de aprendizaje para poder hacer rúbricas holísticas que facilitaran nuestro trabajo y finalmente dieran un producto final.

Ahora bien, en esta última parte debemos entender cuales son todos los elementos que deberían aparecer y sobre todo entender su definición. Para hacer este proceso me he basado en el trabajo que ha desarrollado Javier Cortés de las Herás a través de su trabajo colaborativo con el MEyFP e INTEF y concretamente su trabajo en la Comunidad Valenciana: Unidades didácticas para la inclusión (http://www.proyectoatlantida.eu/wordpress/udi-la-unidad-didactica-integrada-en-la-comunitat-valenciana).

Me gusta el desglose de los elementos de una rúbrica que nos indica Javier Cortés y cómo después los sitúa en la propia rúbrica.

Sin título

En nuestro entendimiento podemos entender que:

Los criterios de desempeño son los propios estándares de aprendizaje evaluables que aparecen en los currículos oficiales. Como se indica son conductas observables.

Los atributos, es lo que se comentó en la Parte II de Rúbricas (¿Cómo hacer bien una rúbrica competencial? (Parte II) Rúbrica de conclusión: Posiblemente una rúbrica diferente a lo que has leído anteriormente) este blog. Esto es, es agrupar estándares de aprendizaje (criterios de desempeño), para buscar un contenido o elemento común. El atributo, así sería esa etiqueta. Por ejemplo, en una rúbrica de “potencias” en matemática, podemos encontrar diferentes estándares de aprendizaje que hacer referencia a las propiedades de las potencias (simplificación, factorización o notación científica). Nuestro objetivo sería agrupar esos estándares y ponerle una etiqueta que dijera “propiedades de las potencias”.

Los niveles de logro o desempeño, refieren a los indicadores de logro. No obstante, comienzo a ver que es mejor indicar niveles de logro o desempeño más que indicadores. Simplemente, por la razón que un indicador de logro puede ser confundido con estándar de aprendizaje. Esto es, un indicador de logro puede ser incluso la concreción de un estándar de aprendizaje.

La descripción, refiere a responder a la pregunta ¿por qué el alumno ha obtenido ese nivel de logro? Es decir, ¿por qué ha sacado un “Adecuado” o un “Excelente?. Para eso hay que describir muy bien el nivel de logro dado al atributo, o en su caso al estándar de aprendizaje.

La ponderación, es el último elemento y el que más trabajo nos puede dar. Es decir, podemos ponderar o calificar cada estándar o atributo. Así un atributo puede tener un peso del 75% mientras, que en la misma rúbrica, un atributo puede tener el 25%. Esto, a la hora de pasarlo a nuestro cuaderno de evaluación exige más cálculo matemático, y por eso, lo mejor es tener programas informáticos tipo Additio o Idoceo, y por qué no GOLIAT. 🙂

Una vez visto los elementos, se trata de colocarlos. Como hemos visto, lo podemos hacer atendiendo a la Parte I y Parte II de la Rúbrica, ya explicadas en este blog o las cuales quedan esquematizadas visualmente a través del desarrollo que nos ofrece Javier Cortés, y los cuales ofrezco seguidamente.

Estos elementos los coloca así en una rúbrica analítica

Sin título

Y así en una rúbrica holística. En este caso, lo que se hace es englobar muchos atributos y luegos graduarlos en diferentes niveles.

Sin título

Una situación importante que nos indica Javier Cortés, es que “en la rúbrica holística suele desaparecer el elemento de ponderación y los criterios de desempeño y atributos están implícitos en la descripción de los niveles de logro”.

EJEMPLO PRÁCTICO DE LO COMENTADO:

Vamos a ver ahora un ejemplo de todo lo dicho hasta ahora: Por ejemplo, en un examen de diagnóstico que estoy llevando para saber si el alumno ha alcanzado los mínimos para pasar de 6º de Educación Primaria a 1º ESO.

ESCALA DE VALORACIÓN JOSE MAESTRE

Lo primero que he hecho ha sido estudiar los estándares de aprendizaje que considero mínimos y aparecen en mi currículo. Observándolos me he dado cuenta que se pueden organizar en atributos (etiquetas o conjunto de estándares). A cada atributo le he asignado un ejercicio y le he indicado si ese ejercicio o tarea tiene un componente tradicional (teórico) o competencial (práctico).

Es muy importante darse cuenta que cada atributo le he estipulado un criterio de desempeño o un estándar de aprendizaje tal cual aparece en el currículo. Este criterio de desempeño es el que más refleja y describe el atributo. Este procedimiento lo he realizado para alinear los diferentes elementos curriculares (contenido y criterios de evaluación). Esta relacion permitirá configurar el perfil de área y en consecuencia desarrollar las competencias clave.

Finalmente, le indico el nivel de logro.

Establezco una escala de valoración de conclusión (número total de puntos alcanzados en la escala de valoración).

Para saber por qué le doy un nivel de desempeño u otro en la escala de valoración he estipulado una rúbrica donde explica este por qué.

***

CONCLUSIÓN FINAL:

En conclusión, para elaborar una rúbrica debemos seguir diferentes pasos pasando por una lista de cotejo y escala de valoración (Parte I). Lo más importante de una buena rúbrica es responder a la pregunta ¿por qué damos esa calificación a ese estándar?  (Parte II). Con ello objetivizamos nuestra evaluación, “nos protegemos mejor ante la respuesta que tengamos que dar a un alumno, inspección o familiar”.

Finalmente, es importante conocer la descripción de los elementos que la componen y como puede haber varias definiciones del mismo elemento.

Conocer programas informáticos y otros recursos que nos ayuden en esta labor es básico y esencial. Para ello, te recomiendo que te dirijas al banco de recursos que he diseñado en este mismo blog.

 

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