"Espacio para el debate, la reflexión y el aprendizaje de las competencias claves en Educación Primaria y Educación Secundaria". José Manuel Maestre. Premio Nacional Promoción Educativa 2015.

En esta vertiginosa espiral de información digital sobre estilos de aprendizaje, competencias clave, adquisición de la lengua, instrumentos de evaluación, entre otros, uno parece perderse sin poder encontrar un rumbo el cual facilite un correcto aprendizaje a sus alumnos. Por todo ello, lo que me suelo encontrar en los cursos de formación que imparto, o entre mis propios compañeros de profesión, es que mucho de ellos se acogen a la enseñanza tradicional. Una enseñanza de impartición de un contenido y de una evaluación cuantitativa de dichos contenidos.

Según van pasando los años en un docente, parece que la tendencia es olvidar aquellos apuntes y artículos leídos en la universidad sobre cómo enfatizar en una mejor enseñanza y evaluación. No obstante, muchos otros desempolvan aquellos contenidos aprendidos en la universidad y se actualizan con el afán de seguir mejorando.

Sea cual sea el camino a seguir, lo cierto es que la enseñanza en las escuelas quiere seguir una metodología marcada por las nuevas directrices curriculares pero existe muy poca formación al respecto. Mucha de esta formación, basa su conocimiento en la propia teoría.

Así podemos encontrar un claro ejemplo en la terminología utilizada en el título de esta entrada. Términos como AICLE o adquisición del aprendizaje a través de Miller, Bloom y su actualización en Anderson, 2001, y Churches, 2009, aparecen de forma permanente en muchos de los cursos que tienen como base la actualización a través de nuevas metodologías basadas en Aprendizaje por Proyectos o Flipped Classroom.

Estas nuevas metodologías proponen al docente una mejora en su enseñanza hacía el alumno. Sin embargo, como he comentado, su proceso de adquisición, parece un proceso lento para el docente. Con todo ello, el objetivo de esta entrada es intentar remarcar la importancia de seguir un único camino, que aunque parezca complicado es bastante sencillo. Este camino es enfocar nuestra enseñanza en el trabajo de las competencias clave. Veamos algunos ejemplos:

En los currículos bilingües se insiste en la necesidad de trabajar con metodología AICLE. En un principio, esta metodología puede ser entendida como aquella herramienta que permite adquirir un conocimiento a través de la lengua. Así áreas no lingüísticas como la Educación Física, la Música, Arte, Matemáticas, Ciencias Naturales o Sociales pueden ser enseñadas en otro idioma diferente al de la lengua materna. En este sentido, si nos preguntamos en la evaluación qué evaluar si el dominio de la lengua o el contenido debemos ir a los criterios de evaluación estipulados con antelación.

Si omitimos la lengua como herramienta de comunicación, debemos entender que lo que busca la metodología AICLE es una enseñanza por competencias. Para ello se recomienda la utilización de la Taxonomía de Bloom, donde el alumno va alcanzando los diferentes conocimientos:

Teoría (memorizar, recordar) –> Comprender–>Aplicar –>Analizar–>Evaluar->Crear

Como hemos indicando anteriormente, estos dominios han ido actualizándose en habilidades de pensamiento de orden inferior (LOTS): Adquisición de conocimiento (recordar y comprender) –> profundización del conocimiento (aplicar y analizar) y creación del conocimiento (evaluar y crear). Habilidades de pensamiento de orden superior (HOTS).

En la era digital, por ejemplo, el pensamiento de orden superior (crear) podría suponer que el alumno sepa programar, filmar, blogear o comentar en un blog.

Es decir, las competencias clave ponen al alumno en el contexto real y el cual debe demostrar en su evaluación, de tal forma que es el propio alumno el que construye su conocimiento.

Ahora bien, para llegar a este pensamiento superior (crear), se han de necesitar un proceso de trabajo y un proceso de evaluación. Desde mi punto de vista, la taxonomía de Bloom (y su puesta en práctica a través de la metodología AICLE) es el formato que debemos entender para trabajar las competencias. Debemos guiar al alumno a través de preguntas que sustenten cada escalón de dicha Taxonomía. Es por ello que un currículo bilingüe no es sólo dar una clase en otro idioma al idioma nativo (por ejemplo, Ciencias Naturales en Inglés en vez de español). Se ha de dar unos pasos metodológicos que deben ser conocidos por el maestro. Y es por ello que es necesario realizar una cierta formación para que el alumno, a través del AICLE alcance las diferentes competencias clave.

Otro camino es su evaluación. Y es aquí, donde principalmente se centra este blog. La evaluación de las competencias clave requiere un paralelismo a cómo se trabajan las competencias clave. De nada sirve trabajar en escenarios estructurados (donde el profesor tiene pleno control del ambiente), escenarios semiestructurados (donde se aprovecha una situación de la vida real) y escenarios reales (el alumno está inmerso en actividades propia de la vida fuera del aula), si luego no llevamos una evaluación acorde a ello. Y es por ello, por lo que creo que la metodología tradicional es la que se sigue practicando y que por la complejidad y por el profundo cambio que se pide, la evaluación por competencias es una tarea aún pendiente.

Así pues, la mejor solución es acudir a la Pirámide de George Miller. Este psicólogo propone un sistema de evaluación a través de una adquisición y dominio de conocimientos. Brevemente, para situar al lector de este blog. La Pirámide de Miller va a utilizar diferentes instrumentos que combinados permitirán conocer la competencia adquirida del alumno. Si juntamos la metodología AICLE, la taxonomía de Bloom (y sus actualizaciones) y la Pirámide de Miller conseguiremos el único camino, que desde mi punto de vista, nos dará la clave para trabajar y evaluar en competencias clave.

Miller nos da cuatro escalones:

  1. Teoría: Adquisición y dominio del conocimiento. En la base conocimientos que necesita un alumno (sabe).
  2. Capacidad para utilizar los conocimientos (sabe cómo).
  3. Práctica: Como llevaría sus funciones (muestra como).
  4. La actuación, observación directa.

Si nos fijamos detenidamente la similitud con la taxonomía de Bloom puede recoger cierto paralelismo. No obstante, desde mi punto de vista, a todo  esta teoría le hace falta completarlos con los estilos de aprendizaje: Visual, Auditivo y Cinestésico.

Esto es, se debería de añadir un nuevo escalón base donde se añadieran los propios valores: escuchar, atender, concentración, respeto… Todo esto permitiría ir dando el soporte para los diferentes estilos de aprendizaje: leer, utilizar audiovisuales, demostrar, argumentar, etc.

En definitiva,

Para evaluar las competencias clave, que no olvidemos son trabajadas a través de la Taxonomía de Bloom y tienen su fiel reflejo en la metodología AICLE, necesitamos combinar una serie de instrumentos (Pirámide de Miller):

En la teoría -cognición (saber y saber usar) se realizan diferentes tipos de exámenes o cuestionarios.

Los instrumentos que podemos utilizar son también escalas de calificación o listas de control.

En la ejecución -práctica (mostrar y actuar), se utilizan los propios cuadernos, simulaciones, ejercicios prácticos, exposiciones orales y finalmente el Portfolio.

Y es este instrumento con el que me gustaría acabar esta interesante entrada. ¿Cuántos de nosotros hemos trabajado el protfolio con nuestros alumnos? El portfolio entendido como el registro en una carpeta o similar donde los alumnos organizan sus “trabajos en forma de evidencias”.

Un diario, un email, la construcción de un puente con diferente material y su posterior foto, son las propias evidencias que permiten conocer como el alumno CREA.

No debemos olvidar la importancia de la autoevaluación en todo este proceso, y el cual es fundamental en el aprendizaje del alumno. Con este sencillo esquema podemos entender mejor este proceso:

En un cuadro podemos escribir esto y que el alumno se autoevalúe:

LO que sé /  LO que quiero saber / LO que he aprendido…

Es el llamado “scaffolding” o andamiaje en la adquisición de la competencia.

Con Goliat puedes utilizar todo lo hasta aquí dicho. Goliat te permite combinar las diferentes estrategias para llegar a la mejora de tu enseñanza con el camino recomendado y aquí dicho. Es necesario comenzar a combinar las diferentes ayudas metodológicas para alcanzar las competencias clave (AICLE, Miller y Bloom) para, junto con el soporte de la metodología tradicional, alcanzar la riqueza de las competencias clave y su propia evaluación.

Un cordial saludo.

José Manuel Maestre Rodríguez.

Maestro

 

 

 

 

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